Al hilo del récord de Mark Cavendish

Sí, son solo cifras. Una mera estadística en la que, a título de curiosidad, Mark Cavendish aparecerá como el ciclista que más etapas ha ganado en la carrera más importante del mundo, el Tour de Francia. Pero no pasará de ahí. No cambiará la consideración de quién ha sido Mark Cavendish y quién ha sido Eddy Merckx en la historia del ciclismo.

Por esta razón, otras cosas molestan más que esta estadística. Lo que realmente fastidia es la manera en que se ha batido el récord, con un ciclista que, antes de iniciar la quinta etapa, estaba a 1 hora y 37 minutos del líder, Tadej Pogacar, en el antepenúltimo puesto de la clasificación general.

Mark Cavendish acumuló retrasos de 39 minutos y 12 segundos en la primera etapa, 24 minutos y 35 segundos en la segunda, y 36 minutos y 11 segundos en la cuarta, que terminó en Valloire. Por supuesto, Cavendish no es quien establece los porcentajes de fuera de control. El ciclista británico simplemente aprovechó esos márgenes para continuar en la carrera e intentar, cuando le fuese propicio, batir el récord de Merckx. Y lo consiguió. Nada que reprocharle a él.

Las críticas deben dirigirse a la organización del Tour, a ASO. Pareciera que ASO buscara precisamente ese desenlace, como si el Tour necesitara «estar en el candelero» de la prensa generalista con cosas como estas, como si no tuviese una historia que lo avalara, independientemente de hechos puntuales como el de ayer. Pareciera que el Tour necesitara mercantilizar su producto, incluso a costa de su historia. Eso es lo que duele.

Lo que realmente molesta es que, con los actuales porcentajes de fuera de control, ciclistas que en otros tiempos jamás hubieran podido terminar el Tour de Francia ahora puedan hacer historia. Esto es lo que, imagino, duele a muchos exciclistas de generaciones pasadas.

Britain's Mark Cavendish who was distanced by the pack, third right, is brought to the finish line by his Astana Qazaqstan Team in the first stage of the Tour de France cycling race over 206 kilometers (128 miles) with start in Florence and finish in Rimini, Italy, Saturday, June 29, 2024. (AP Photo/Daniel Cole)
Imagen Daniel Cole

El tema de los porcentajes de fuera de control es ampliamente debatido. Sin ir más lejos, durante la retransmisión de RTVE del Tour de ayer, Carlos De Andrés lo mencionó. Incluso en el chat de «Le Puncheur» suele ser un tema recurrente. Antiguamente, se decía que al ciclista que llegaba a París se le podía entregar el carnet de ciclista. Hoy en día, cada vez es mayor el porcentaje de ciclistas que terminan las grandes rondas de tres semanas. Terminar una vuelta de tres semanas cada día tiene menos valor. Y duele también el hecho de que cada vez más ciclistas disputan una carrera de tres semanas sin preocuparse casi en absoluto de su posición en la clasificación general. Ciclistas que corren muchas etapas intentando desgastarse lo menos posible, para aprovechar el día marcado en rojo e intentar ganar esa etapa en concreto.

La «trampa» que permite estas actitudes son esos porcentajes tan amplios, que permiten tomar la salida en la jornada siguiente sin apenas haberse desgastado en la anterior. Por eso, el valor de terminar una gran carrera de tres semanas es cada vez menor.

No es nada contra Mark Cavendish. Es el sistema de competición el que falla. Un sistema exacerbado al máximo durante las etapas anteriores, que permitió a Cavendish batir un récord que en otros tiempos jamás hubiera estado a su alcance. Un sistema en el que ASO actúa como cómplice necesario para conseguir un hito histórico (que lo es), pero del que la historia del Tour podría perfectamente prescindir.