Ayer se presentó el recorrido de la Grande Boucle, de la carrera de las carreras, de aquella que todos querrían tener aún sacrificando otras muchas victorias, el Tour de Francia. Y lo hace saliendo desde Barcelona, con el recuerdo aún fresco de la salida de Bilbao apenas hace 2 años o a aquel maravilloso inicio en San Sebastián en 1992, para gloria de un Miguel Indurain en emperador, que venía de ganar su primer Giro.
Podemos decir que es un recorrido en el que se ve mucho picante ya empezando con ese inicio con contrarreloj por equipos de unos 19km y etapa quebrada en Montjuic.
Pero lo cierto es que analizado globalmente parece una parodia de la carrera en la que pelearon mitos como Merckx, Coppi, Pellisier, Garin o Bahamontes entre otros. Una carrera en la que el fondo parece haber quedado destinado al olvido con solo una etapa de más de 200km (205) y en el que la carrera que puso a las contrarrelojes en el disparadero ciclista, para engrandecer a sus ídolos locales Riviere, Anquetil o Hinault, despacha con apenas 26 kilómetros esta bella disciplina que cuenta con uno de los mejores ciclistas históricos de la especialidad en Remco Evenepoel.
No llegamos a los 3400 kilómetros que llevarán a los ciclistas desde Barcelona a París, pasando por Montmartre (por segunda vez tendremos este bello circuito que en 2025 engrandeció a Wout Van Aert), pero no todo van a ser malas noticias.
La cercanía pirenaica nos deja una primera semana en los Pirineos en el que la bonita llegada a Gavarnie-Gedre, previo paso por Aspin y Tourmalet puede hacer que muchos se despidan de la carrera.

Ya en el segundo fin de semana tenemos Perigeaux-Bergerac, pero no nos engañemos, no es la contrarreloj de 1994 en la que Miguel Indurin aniquiló a todos sus rivales, incluido un impotente Rominger, sino que será una etapa en línea, llana y en sábado. Posteriormente nos iremos al macizo central y a su ya clásica llegada a Le Lioran donde Thomas Voeckler se puso de amarillo en 2011 para casi no soltarlo hasta París en un Tour en el que Cadel Evans conseguía su ansiada victoria y en el que un valiente Contador ponía en jaque la carrera camino de Gap, Pinerolo y Alpe dHuez.
El siguiente plato fuerte será la llegada a le Markstein donde Pogacar ganó etapa en 2023 días después de su famosa pájara camino de Courchevel. De plato final tendremos un menú alpino, (que antes del último descanso presenta una interesante etapa con llegada al Plateau de Solaison, previo paso por la dura Croisette) con lo mejor y lo peor del recorrido.
Lo peor quizás esa etapa insípida a Orcieres Merlette (recuerdos a don Luis Ocaña y una de las grandes gestas de la historia del ciclismo en aquel ya lejano 1971 derrotando y humillando a Merckx), que junto a la contrarreloj de 26 kilómetros de Thonon les Bains es de lo peor del Tour. Lo mejor esa llegada a Alpe d´Huez por la Sarenne en auténtico taponne, vía Croix de Fer, Telegraphe, Galibier y Sarenne. Una etapa histórica que cierra Alpes, pero no la única llegada al Alpe d´Huez (el día anterior llegada a la subida habitual previo paso por Ornon). La antiguamente conocida como la subida de los holandeses, posteriormente de los italianos, ve como en esta edición otra nueva vertiente puede revolucionar el Tour y dar el último giro de guión a un Tour que quizás a esas alturas esté ya decidido.

En definitiva, un Tour que promete ofrecer distintos escenarios de lucha, pero en el que si no ocurre nada raro Tadej Pogacar será el favorito indiscutible para ganar y entrar en el Olimpo de pentacampeones. Dar una nota es complicado, pero por desgracia para los nostálgicos, lo que sí podemos decir es que estamos sin duda ante un Tour moderno. Esperemos que el espectáculo que presenciemos del 4 al 26 de julio del próximo año nos haga olvidar los defectos que hoy detectamos en este recorrido presentado.

De Sevilla, Pedro García Redondo es una auténtica referencia en cuanto a historia del ciclismo se refiere. Una auténtica enciclopedia de la historia ciclista, es toda una autoridad en la materia, siendo uno de los historiadores de ciclismo más certeros y respetados. Ahora dirige la sección histórica en Le Puncheur, además de escribir artículos que nos hacen viajar a épocas pasadas y revivir las gestas de ciclistas que ya no están en activo.